CAP.2: Flovemper
domingo, 15 de enero de 2012 | 0 Comentarios
Lidya entró a su casa y se dirigió al salón donde encontró a sus padres sentados juntos. Se acercó a ellos con la intención de hablarles sobre ir a Flovemper pero sus padres hablaron primero…
- Lidya, debes saber que... es algo importante.
Ésta avanzó hacia ellos dubitativa. Por sus rostros no era algo bueno lo que tenían que decirle. Sabía que iba a estar bastante mal después de saberlo así que los interrumpió.
-Yo quería pediros permiso para ir a Flovemper.-recordó en qué había quedado de decirles a sus padres con Mireia-. Una amiga... Cloe... nos ha invitado a pasar un tiempo allí.
Ambos fruncieron el ceño ante tal comentario.
-Lidya... -empezó a decir su madre - sabes que no conocemos a ninguna amiga tuya a parte de Mireia, no podemos arriesgarnos...
- Mamá, no pasará nada -la interrumpió Lidya - Mireia también vendrá.
Sus padres suspiraron a la vez.
- Siéntate, por favor - dijo su padre.
- Verás... ayer nos llamaron a ambos de Siburs, ofreciéndonos enseñar en su universidad... Es una buena oferta así que pronto nos iremos…
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Mireia abrió la puerta de su casa y se dirigió a la cocina donde escuchó a su madre cocinando. Se sentó en la mesa.
- Oye, mamá -empezó a decir - Lidya y yo hemos pensado en ir a Flovemper a pasar un tiempo durante las vacaciones, no mucho, esperamos. Una amiga, Cloe, nos invitó.
Su madre se dio la vuelta y la miró fijamente, de arriba a abajo, pensando.
- No conozco a Cloe.
- Bueno, es una amiga muy reciente, se parece un poco a como era Lidya, no tiene amigos y acaba de llegar. ¿Puedo ir?-Preguntó.
Su madre no parecía muy convencida pero aún así cedió:
- Está bien, podrás ir pero... debes prometer que llevaras el móvil siempre contigo. Serás responsable, ¿de a cuerdo?
-Vale mamá! Gracias! –Respondió alegremente.
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Ambas habían quedado en casa de Mireia para irse desde ahí. Llevaban sobre todo ropa, y alguna que otra cosa.
Subieron a la vez en sus scooteres y tras despedirse de sus padres con la mano las pusieron en marcha y salieron de Claxiwi.
El trayecto no había sido excesivamente largo pero no fue cuestión de quince minutos tampoco. El caso es que ambas quedaron sorprendidas al llegar a Flovemper. Sabían que era un pueblo pero era bastante grande y tras tanto edificio se veía un gran campo, lleno de flores de varios colores y árboles.
Paseando por las calles de Flovemper, asombradas y sorprendidas por cada cosa que veían, encontraron un lugar perfecto en donde alojarse.
Era el hotel Lícora, de 3 estrellas, no era mucho, pero tenía un aspecto muy acogedor.

